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  • Una plaza urbana con palomas en el suelo y personas caminando y sentadas cerca de puestos.

El centro neurálgico de Barcelona

Rodeada por grandes edificios de centros comerciales, la Plaza Catalunya es, sin duda, el corazón de Barcelona. El lugar más céntrico de la ciudad, de donde parten importantes vías de la ciudad como la Rambla, el Paseo de Gracia, la Rambla de Cataluña o las rondas de la Universidad y de San Pedro, y la calle de Pelayo, así como la avenida de Portal del Ángel, la gran arteria comercial de la ciudad, y antigua puerta de las murallas.

La plaza, que actualmente tiene una extensión de 5 hectáreas, ocupa el espacio que antiguamente era una explanada a las afueras de la ciudad, justo enfrente de una de las puertas principales. Esta ubicación la convertía en el punto de conexión entre Barcelona y las poblaciones de los alrededores, siendo, por tanto, el lugar ideal para el florecimiento de numersos mercados al aire libre, lo que convirtió a la zona en un punto importante de la vida en la ciudad.

La actual plaza, inaugurada por el rey Alfonso XIII en 1927, es considerada el centro de Barcelona y el KM 0 de Cataluña. Por ese motivo, es aquí donde tienen inicio y fin la mayor parte de las líneas de autobuses urbanos y una buena parte de los interurbanos, además de contar con una estación de metro, una de cercanías de Renfe y una de los Ferrocarriles de la Generalidad de Cataluña.

La plaza destaca también por las diferentes esculturas de renombrados artistas que se encuentran expuestas a lo largo de su perímetro, de entre las que destacan la Diosa de Josep ClaràBarcelona de Frederic Marès y el Pastor de Pablo Gargallo, además de obras de Josep Llimona o Enrique Casanovas, entre otros. Mención especial merece el monumento, mucho más reciente, a Francesc Macià de Josep Maria Subirachs.

El gran espacio central de la plaza acoge también numerosos conciertos y celebraciones ciudadanas, así como eventos puntuales como exposiciones y certámenes.

Gaudí utilizó los mejores materiales. La fachada principal está construida con piedra del Garraf. Desde el exterior se pueden ver las iniciales del propietario del edificio, EG, y el escudo de Catalunya, símbolo de la identidad catalana y del modernismo. Si bien la fachada posterior es más sobria, la parte delantera del palacio sobresale entre los edificios del Raval con las características chimeneas de la terraza. El arquitecto lo pensó todo al detalle: la entrada está diseñada para recibir los carruajes y conducir directamente a los invitados a las escaleras de la casa. En el interior, todo es buen gusto y distinción: columnas de mármol, techo cubierto de piedras preciosas al estilo mudéjar, una cúpula impresionante que permite el paso de la luz, persianas venecianas de madera decorada con cerámica o el famoso trencadís gaudiniano con los pequeños trozos de mosaico. El palacio tiene una gran sala de estar, otra para visitas, una de música y una capilla que imprime una atmósfera religiosa.

Plaza Cataluña

Vista panorámica de la plaza con una fuente circular y edificios alrededor.